Las pruebas electrónicas, fundamentales en los divorcios

Los dispositivos electrónicos están llenos de mensajes, fotos o audios en los que compartimos mucha información.  Pero, ¿qué pasa si un día no tenemos que enfrentar a un procedimiento Judicial? Tal y como dice Miguel Hermosa, abogado experto en nuevas tecnologías y vicedecano del Colegio de Abogados de Palencia «No hay divorcio sin Whatsapp”

Estos mensajes son conocidos como prueba digital o electrónica. “Por prueba digital podemos entender cualquier información que puede estar en un medio electrónico, que permite acreditar unos hechos que son relevantes para la resolución de un procedimiento”, explica Hermosa. “Lo importante de la prueba electrónica es el soporte”, subraya.

Los sistemas de mensajería instantánea son uno de los medios de comunicación más utilizados hoy en día. Por eso es habitual que una parte quiera utilizar estos mensajes como prueba en un juicio. ¿Pero son admisibles? A falta de regulación legal específica, en el artículo 299.2 de la Ley de Enjuiciamento Civil se prevé la aceptación de medios de prueba electrónicos.

 

 

De esta forma, se admiten en juicio los medios de reproducción de la palabra, el sonido y la imagen, y también aquellos instrumentos que pueden archivar, conocer y reproducir palabras, datos, cifras y operaciones matemáticas que puedan ser relevantes para el caso.

El problema principal de los medios de prueba digitales y electrónicos es que son fácilmente manipulables. Existen casos que ni siquiera con una prueba pericial informática se puede comprobar su autenticidad o falsedad. Los expertos señalan que la única manera de demostrarlo es facilitar al perito el acceso a las copias de seguridad de los mensajes de ambas partes. De esta forma se pueden cotejar las horas de entrada y salida. Sin embargo, no todos los usuarios de WhatsApp hacen copias de seguridad de sus chats.

Si recurrimos a WhatsApp para acceder a estos mensajes, nos encontramos con un nuevo problema, ya que esta app no almacena copias en sus servidores. Así, los peritos han de examinar las copias de las conversaciones guardadas en los dispositivos de las dos partes implicadas, tanto el del emisor como el del receptor, pero una de las partes puede haber borrado la conversación de su terminal. Muchas veces estas conservaciones se admiten como indicios y no como prueba debido a la dificultad de demostrar su autenticidad.